viernes, 4 de octubre de 2019

Los países de América Latina donde más ha crecido la pobreza extrema (y donde ha bajado)

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En los últimos cinco años se sumaron a la pobreza extrema en América Latina 17 millones de personas.
Mientras en 2014 había 46 millones en esta situación, en 2018 subieron a 63 millones, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
"Una de las razones que explican este aumento es que se produjo un ajuste fiscal, un recorte de recursos para los hogares más pobres", le dice a BBC Mundo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la organización.
Como muchos de los países de la región han hecho recortes del gasto social, esto ha afectado directamente a las familias más vulnerables, que viven de sus ingresos y de los subsidios que entrega el Estado.
"La extrema pobreza depende en gran medida de los programas sociales", explica Bárcena, y cuando los recursos asignados disminuyen, ésta sube inmediatamente
La mayor alza de la extrema pobreza se produjo entre 2015 y 2016, mientras que el último incremento fue de un millón de personas entre 2017 y 2018.
De acuerdo a la información que maneja la Cepal, con datos actualizados por país hasta 2017, la pobreza extrema aumentó principalmente en Brasil, Bolivia y Ecuador. Venezuela no aparece en el ranking porque dejó de reportar los datos.

Protección social

Actualmente, una de cada 10 personas en la región vive en condiciones extremadamente pobres; es decir, sus ingresos no le permiten subsistir.
Por eso, el organismo argumenta que la capacidad de los Estados para proveer garantías universales de protección socialsigue siendo limitada.
Y en este sentido, la exclusión golpea con más fuerza a quienes no realizaron cotizaciones para la vejez en el mercado formal de trabajo, y a quienes, por distintas circunstancias, quedan en una situación de vulnerabilidad
.Esta vulnerabilidad depende principalmente del empleo, los beneficios públicos y otro tipo de ingresos complementarios, como pueden ser las remesas.
Lo complejo es que la mayor parte de las personas con escasos recursos económicos vive del trabajo informal, lo que no les permite ahorrar para la jubilación ni tener un mínimo de estabilidad para enfrentar eventos como la enfermedad de un miembro de la familia o el nacimiento de nuevos hijos.

Menos que el salario mínimo

Además de las redes de protección social, la clave para superar la pobreza y la extrema pobreza es el empleo.
Sin embargo, el 42% de los empleados en América Latina gana un ingreso inferior al sueldo mínimo en sus respectivos países.
Es decir, cuatro de cada 10 trabajadores tiene un trabajo considerado técnicamente como indecente porque no les permite cubrir la canasta básica de necesidades.
Además, la mayoría de las personas afectadas por esta situación son mujeres.

Autonomía económica

Y en lo que se refiere al salario mínimo, mientras en Sudamérica la situación ha mejorado en los últimos años, en México y Centroamérica el sueldo sigue siendo demasiado escaso, un problema que se suma a la pérdida de poder adquisitivo.
"La falta de acceso al trabajo decente es un factor determinante de la pobreza y las desigualdades sociales", señala Bárcena.
Hasta 2014 se produjo una baja de la desigualdad en la región, pero a partir de 2015, agrega, la disminución ha sido mucho menor.
"Antes íbamos muy bien y ahora desgraciadamente hemos bajado la velocidad".
"Creemos que en la inclusión laboral se encuentra la solución a muchos de los problemas. Es lo que le da el empoderamiento y la autonomía económica a las personas", apunta Bárcena.
"Necesitamos crecimiento económico y mayor gasto social para combatir la pobreza y la extrema pobreza".

Castaños Guzmán dice que “la Junta no le teme a nada” con miras a las primarias del domingo

Castaños Guzmán dice que “la Junta no le teme a nada” con miras a las primarias del domingo
El presidente de la Junta Central Electoral (JCE), Julio César Castaños Guzmán, manifestó este viernes que la entidad "no le teme a nada" de cara a la celebración de las primarias simultáneas de los partidos de la Liberación Dominicana (PLD) y Revolucionario Moderno (PRM) el próximo domingo.
"A qué le teme la Junta. La Junta no le teme a nada. No le tenemos miedo a nada porque hacemos nuestro trabajo y no hay una mejor defensa que hacer su trabajo", expresó Castaños Guzmán.
El presidente de la JCE agregó que confían en que el proceso se realice sin ningún tipo de inconvenientes, ya que han corregido las fallas que se presentaron durante el simulacro nacional del voto automatizado.
Guzmán dijo que durante esa prueba tres inversores se descargaron, pero que inmediatamente fueron reemplazados y que las máquinas que se apagaron siguieron el proceso "justamente donde se quedaron".
Sobre el 20% de auditoría para el conteo manual, el magistrado explicó que es una muestra más que suficiente.
"Entendemos que la muestra del 20 % del universo Electoral es más que suficiente. Tenemos la capacidad de destapar cualquiera de las urnas y contar los volantes imprimidos. Esa será nuestra prueba de fuego", explicó.
No garantiza utilización para el 2020
Castaños Guzmán dijo también que con todo y que el voto automatizado funcione a capacidad, aún no garantiza que este sistema se utilice en las elecciones nacionales del próximo año.
"Hay una serie de cosas que podrían hacer que este sistema no se implemente. Puede suceder que los demás partidos no aprueben este sistema, también está la logística y los recursos", dijo Castaños Guzmán.
El presidente de la JCE habló en estos términos luego de sostener un encuentro con los observadores electorales internacionales de varios países de América realizado en un hotel de la capital.

República Dominicana llama a una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU por Haití

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República Dominicana, miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, convocó para este jueves una reunión del organismo para analizar la crisis de Haití, según anunció el canciller dominicano, Miguel Vargas.
La reunión, que se celebrará esta tarde, tiene como objetivo pedir a los actores haitianos que lleven a cabo un diálogo nacional para solucionar la crisis.
"Como miembros del Consejo de Seguridad, llamamos una reunión que se va a efectuar hoy, pidiendo un diálogo nacional en Haití y además, una mayor contribución, un mayor aporte de la comunicad internacional en esta crisis", dijo Vargas en declaraciones a periodistas en Santo Domingo.
Vargas dijo que "siempre es preocupante" cuando se produce cualquier situación de inestabilidad en Haití porque "puede repercutir" en República Dominicana, país con el que comparte la isla La Española.
Haití vive una grave crisis política y económica, que se agravó a mediados de agosto por el desabastecimiento de combustible, lo que ha desencadenado protestas violentas contra el presidente, Jovenel Moise, que mantienen el país paralizado desde el pasado 16 de septiembre.
El portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, afirmó este martes que los incidentes de seguridad y los cierres de carreteras han afectado a programas humanitarios de Naciones Unidas y de organizaciones no gubernamentales.
El sector más golpeado, explicó, es probablemente el sanitario, con hospitales enfrentándose a problemas para operar.
"La falta de combustible, carencia de agua potable y otros productos esenciales también está afectando a orfanatos, unidades de protección civil y otros servicios de emergencias, que están funcionando con capacidad limitada", señaló Dujarric durante su conferencia de prensa diaria.
Además, la ONU destacó que muchas escuelas han permanecido cerradas durante las últimas dos semanas, dejando a unos dos millones de niños y jóvenes sin acceso a la educación.
Naciones Unidas avisó de que también puede haber consecuencias en el ámbito de la alimentación si la actual situación continúa, lo que podría poner en aprietos a miles de los aproximadamente 2,6 millones de habitantes que ya estaban en situación de inseguridad alimentaria.


Sacerdotes señalados de abusos viven en EEUU sin supervisión

Sacerdotes señalados de abusos viven en EEUU sin supervisiónResultado de imagen para sacerdotes abusadores sexuales
Casi 1,700 sacerdotes y otros miembros del clero sobre los que pesan señalamientos creíbles de abuso sexual infantil viven con poca o ninguna supervisión de las autoridades eclesiásticas o policiales, de acuerdo con una investigación de The Associated Press.
Décadas después de que la primera oleada de estos escándalos azotara diversas diócesis en Estados Unidos, algunos de estos curas, diáconos, monjes y personas laicas trabajan ahora como maestros de matemáticas en secundarias o como consejeros de víctimas de pederastia.
Otros trabajan como cuidadores y voluntarios en organizaciones sin fines de grupo dirigidas a ayudar a menores en riesgo. Viven cerca de parques infantiles y guarderías. Incluso adoptan y albergan a menores de edad.
En el tiempo desde que salieron de la Iglesia, decenas han cometido delitos, como agresión sexual y posesión de pornografía infantil, según un análisis de la AP.
Un reciente intento de las diócesis católicas en Estados Unidos para dar a conocer los nombres de los miembros del clero a quienes consideran que enfrentan acusaciones creíbles puso de relieve el problema desafiante de cómo vigilar y rastrear a los sacerdotes que en una situación casi habitual nunca fueron acusados penalmente y que en muchos casos simplemente fueron expulsados de la Iglesia o la dejaron para vivir ahora viven como ciudadanos comunes y corrientes.
Cada diócesis determina sus propios criterios para considerar si un sacerdote enfrenta acusaciones creíbles. Las denuncias van desde conversaciones inapropiadas y abrazos indeseados hasta sodomía o violación no consensuadas.
A la fecha, las diócesis y las órdenes religiosas han compartido los nombres de más de 5.100 miembros del clero con acusaciones creíbles, más de tres cuartas partes de ellos el año pasado. La AP investigó los casi 2,000 que aún viven para determinar dónde han vivido y trabajado, lo cual constituye a la fecha la revisión a más grande escala de lo sucedido con sacerdotes señalados como presuntos agresores sexuales.
De acuerdo con la revisión, más de 160 continuaban trabajando con paga o como voluntarios en iglesias, entre ellas decenas de diócesis católicas en el extranjero. Alrededor de 190 obtuvieron licencias profesionales para trabajar en educación, medicina, trabajo social y asesoría jurídica, entre ellos 76 que hasta agosto continuaban teniendo credenciales válidas en esos campos.
En la investigación también se encontraron casos en los que los sacerdotes volvieron a atacar víctimas.
Después de que Roger Sinclair fue expulsado en 2002 de la diócesis de Greensburg, en Pensilvania, porque presuntamente abusó de un adolescente décadas antes, terminó en Oregon. En 2017, fue arrestado por acosar sexualmente a un joven discapacitado y ahora está en prisión por un delito que según el principal investigador en el caso de Oregon jamás se debió permitir que sucediera.
Al igual que Sinclair, la mayoría de quienes fueron incluidos en una lista de personas “creíblemente acusadas” jamás enfrentaron juicio penal por los presuntos abusos cometidos cuando pertenecieron a la Iglesia. La falta de disponibilidad de antecedentes penales ha expuesto una enorme brecha gris que impide actuar a las juntas estatales de licencias y los servicios de verificación de antecedentes cuando los exsacerdotes buscan un empleo nuevo, solicitan ser padres adoptivos y viven en comunidades que ignoran la presencia y el pasado de esas personas.
Las diócesis también enfrentan la dificultad de cómo rastrear o vigilar a exempleados, así como el dilema de si deben hacerlo o no. Los defensores de las víctimas exigen mayor supervisión, pero las autoridades de la Iglesia aseguran que las peticiones rebasan lo que ellas pueden hacer legalmente. Y las autoridades civiles, como los departamentos de policía o las fiscalías, aseguran que su ámbito se limita a personas declaradas culpables de los delitos imputados.
Todo esto significa que la pesada carga de dar seguimiento a los exsacerdotes ha recaído en organizaciones civiles y las propias víctimas, cuyas denuncias han causado suspensiones, expulsiones y despidos, pero incluso entonces, las deficiencias en las leyes estatales permiten a muchos exclérigos mantener sus nuevos empleos, incluso a pesar de que el historial de acusaciones se ha vuelto público.
“Separados del sacerdocio o no, hemos argüido desde hace tiempo que los obispos no deben reclutar, contratar, ordenar, supervisar, proteger, transferir y refugiar a sacerdotes depredadores, para después expulsarlos de súbito y afirmar que son incapaces de rastrear su paradero y actividades”, dijo David Clohessy, exdirector ejecutivo de Survivors Network of those Abused by Priests (Red de Sobrevivientes de Víctimas Sexuales de Sacerdotes, SNAP por sus siglas en inglés), que ahora dirige la representación del grupo en San Luis.
Según análisis de la AP, más de 310 de los 2,000 miembros del clero que enfrentan acusaciones creíbles cometieron los delitos cuando eran sacerdotes. Además, la AP confirmó que Sinclair y otros 64 fueron acusados de delitos cometidos después de que dejaron la Iglesia.
Algunos de los delitos incluyeron manejar en estado de ebriedad, robar o implicarse en asuntos relacionados con drogas. Sin embargo, 42 de ellos fueron acusados de delitos de naturaleza sexual o violenta, incluida una decena sobre los que pesaron denuncias de agresiones sexuales contra menores.
Centenares de estos sacerdotes escogieron carreras que los colocaron en nuevos cargos que requieren confianza y autoridad, como empleos en los que atendieron a menores y víctimas de pederastia que hoy son adultos, determinó la AP.
Al menos dos trabajaron como agentes de detención juvenil en Washington y Arizona, y otros migraron a puestos en el gobierno como defensores de víctimas o planificadores de salud pública.
Otros consiguieron empleos en otras partes, como Disney World, centros comunitarios o albergues familiares para víctimas de violencia de pareja. Un exsacerdote comenzó una organización no lucrativa que envía a personas como voluntarios en orfanatos y otros lugares en naciones en desarrollo.
En decenas de casos, los sacerdotes ocuparon los cargos con la aprobación de las juntas estatales de licencias, que a menudo carecían de la autoridad para negárselas o desconocían las acusaciones hasta que las diócesis difundieron las listas.
Entre estas personas figura Thomas Meiring, que después de pedir su separación del sacerdocio en 1983, comenzó a trabajar como consejero clínico con licencia en Ohio, especializado en terapia para adolescentes y adultos con problemas de orientación sexual e identidad de género.
Meiring, que no contestó las múltiples llamadas de la AP, conservó su licencia estatal incluso después de que la diócesis de Toledo alcanzó un acuerdo en 2008 en un juicio tras una demanda presentada por un hombre que dijo haber sido víctima del entonces sacerdote cuando tenía 15 años de edad. Dijo que Meiring abusó sexualmente de él en una iglesia rectoral a finales de la década de 1960.
No fue hasta 2016 que fue aprobada la petición de la diócesis de Toledo para separar a Meiring del sacerdocio. Según archivos estatales, la Junta de Orientación, Trabajo Social y Terapia de Matrimonio y Familia de Ohio jamás adoptó medidas disciplinarias contra Meiring, de 81 años, quien figura entre los proveedores de tratamientos incluidos en la lista de una corte municipal en un suburbio de Toledo.
“Hicimos ruido sobre él hace años y nadie hizo nada. Es increíble”, dijo Claudia Vercellotti, que encabeza la oficina del SNAP en Toledo.
Sin embargo, Brian Carnahan, director ejecutivo de la junta de licencias, dijo que la ley le permite actuar sólo cuando la denuncia concluyó en una condena penal.
Cuando la primera gran oleada de abusos protagonizados por clérigos afectó las diócesis católicas a principios de la década del 2000, los obispos estadounidenses crearon la llamada Carta Dallas, que sería la base para atender denuncias de abuso sexual, y que incluiría capacitación y otros procedimientos a fin de impedir esa situación.
Un reducido grupo de abogados y expertos en derecho canónico dijo entonces que todas las diócesis debían ser transparentes, nombrar a los curas señalados de abusos y en muchos casos deshacerse de ellos.
Sin embargo, la mayoría de las diócesis optó por no identificar a los sacerdotes implicados. Y entre las diócesis que han dado a conocer las listas desde entonces, algunas sólo facilitaron los nombres, sin detalles de las denuncias por las que fueron incluidos, ni las fechas de las asignaciones o las parroquias a las que pertenecieron.
“Se suponía que la Carta Dallas compondría todo. Se suponía que convertiría en historia el escándalo de abusos, pero eso no sucedió”, afirmó el reverendo Thomas Doyle, abogado en derecho canónico que intentó advertir a los obispos sobre la amplitud de los casos de abuso sexual.
Después del establecimiento de la Carta en 2002, lo más probable es que las diócesis simplemente secularizaran a los sacerdotes y los dejaran ser ciudadanos comunes.
“Si estas personas simplemente se iban y desaparecían en algún lugar, no sería problema”, declaró Doyle. “Pero no lo hicieron. Se consiguieron empleos y se crearon espacios donde podían tener acceso a menores de edad y volver a abusar de ellos”.
El diácono Bernie Nojadera, director ejecutivo del Secretariado para la Protección de Niños y Jóvenes, de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, destacó que el problema de la vigilancia no es algo sencillo, puesto que las decisiones recaen de manera personal en los obispos de cada diócesis y la Conferencia no emite lineamientos generales que deba cumplirse.
“Tenemos 197 formas diferentes de aplicación de la Carta Dallas. Es un mapa de ruta, un mínimo esencial”, declaró Nojadera. “No conversamos sobre las situaciones por las que estos hombres son apartados del sacerdocio y qué sucedió con ellos después. Y nuestros abogados en derecho canónico se apresuran a decir que no hay competencia para monitorearlos”.

TSE conoce impugnación a una precandidatura a senador del PLD por Montecristi

TSE conoce impugnación a una precandidatura a senador del PLD por Montecristi
Los jueces del Tribunal Superior Electoral (TSE) conocieron hoy una impugnación a la precandidatura a senador por Montecristi de Miguel Alejandro Bejarán Álvarez, por el Partido de la Liberación Dominicana (PLD).
La impugnación fue presentada por Bernardo Pérez Mercado, mediante instancia depositada el 3 de octubre, tres días antes de las primarias fijadas para el domingo 6.
El demandante alega que el precandidato no puede aspirar porque es un funcionario público. Pero el representante legal del precandidato, José Nicolás, presentó constancia al tribunal de que este tomó licencia desde el 22 de agosto.
Los magistrados del TSE se retiraron a deliberar y darán el fallo a las 4 de la tarde de hoy.