jueves, 21 de mayo de 2015

La intolerancia de la fe (4-4) *La Granada*



Obtenida la confesión. Se dictaba la sentencia. Las penas más benignas se limitaba castigos espirituales,  vale decir, rezos de rosarios, asistencia a un determinado número de misas, o castigos de escenarios, como aconteció como un músico y un pintor parisino que en 1790 fue condenado a salir “de penitente, con sambenito de media aspa carosa, (adorno hecho con una mazorca de maíz). Soga al cuello, mordaza y vela verde en las manos”…  castigos más ceberos eran la presión perpetua con el destierro y al pena máxima, la muerte.

Quienes merecían este último castigo protagonizaban una impresionante ceremonia. Llamada (auto de fe). El día señalado se realizaba una solemne procesión  que partía del tribunal y llegaba a la plaza mayor de la llamada ciudad de los reyes. Los inquisidores abrían el cortejo; luego venían los reos vestidos con el san venito (túnica blanca con la cruz de san Andrés al pecho); y, por último, cerrando el desfile, el virrey una vez ubicados todos, en su lugar, comenzaba una misa con un largo sermón… después, para que se ejecutara, cada uno de los presos eran entregados por los inquisidores a las autoridades  si bien en sus dos y medio siglos de vida el santos oficio limeño  sentenció  a mi cuatrocientas setenta y siete personas por diversos delitos contra la fe y el orden publico fueron miles las denuncias recibidas y centenares quienes confesaron sus faltas y, en consecuencia, recibieron clemencia no sin antes haber sido azotados. Del total sentenciados, 1.297 fueron hombres y solo 180 mujeres. 32 fueron condenados a muerte: a unos se le quemo vivos; los mas murieron en el garrote o fueron abortados con el tornillete.


SE PERSEGUÍA A QUIENES ACTUABAN SUPUESTAMENTE CONTRA LA FE Y AL RELIGION CRISTIANAS A QUINES PRACTICABAN LA BRUJERÍA, A QUIENES ERAN POLIGAMOS…              

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