jueves, 5 de noviembre de 2020

LAS RAZONES DE GINEBRA PARA FIJAR EL SALARIO MÍNIMO MÁS ALTO DEL MUNDO

 


 

Ginebra es un lugar muy rico, el hogar de un enorme sector bancario privado, Naciones Unidas y las casas de subastas Sotheby's y Christie's, que venden regularmente enormes piedras preciosas a precios deslumbrantes.

 

Y este mes la ciudad Suiza también también está introduciendo el salario mínimo mensual más alto del mundo, en respuesta a un referendo celebrado a finales de septiembre.

 

Las 10 ciudades con los salarios más altos del mundo

La nueva tarifa de 23 francos suizos por hora, equivalente US$25, se traducirá en un salario mínimo mensual de más de US$4.300.

 

Y es que este cantón suizo puede ser muy rico, pero también es el hogar de decenas de miles de trabajadores de hoteles, camareros, limpiadores y peluqueros que luchan por ganarse la vida.

 

De hecho, cuando Suiza entró en confinamiento en marzo pasado, las imágenes de personas haciendo fila en los bancos de alimentos de Ginebra fueron noticia.

 

Pero la realidad es que los bancos de alimentos ya existían antes de la pandemia y siguen ahí tres meses después de terminado el confinamiento.

 

Ciudad costosa

La organización benéfica de Charly Hernández, Colis du Coeur ("Paquetes del corazón"), distribuye miles de bolsas de comestibles a la semana en un banco de alimentos en el centro de la ciudad.

 

Las filas son largas y la mayoría de las personas que hacen cola son mujeres, muchas de ellas con niños pequeños.

 

Y aunque 4.000 francos al mes puede parecer mucho dinero, según Charly ese no es el caso si uno vive en Ginebra.

 

"Una habitación individual cuesta 1.000 francos al mes, si puedes sobrevivir con 500 francos mensuales para la comida eres un muy buen administrador y el seguro médico cuesta 550 mensuales por persona", explica Hernández.

 

"Si eres una familia con dos hijos, apenas llegas", dice.

 

En ese contexto, el nuevo salario mínimo hará la diferencia para muchas personas que han tenido que recurrir al banco de alimentos, como Ingrid.

 

"Al final del mes, mis bolsillos están vacíos. Este [banco de alimentos] ha sido genial, porque tienes una semana de comida. Una semana de alivio", dice.

 

Y es que incluso algunos de los voluntarios de Colis du Coeur, como Laura, encuentran difícil el costo de vida de Ginebra.

 

Con su salario de enfermera no puede permitirse un lugar propio en la ciudad.

 

"Viviría en un lugar muy pequeño, en una habitación. Así que todavía vivo con mi familia. Tengo 26 años", cuenta.

 

Momento difícil

Ahora, sin embargo, las empresas que paguen menos de 23 francos por hora ahora tendrán que aumentar el salario de sus empleados.

 

Pero tener que hacer frente a este nuevo costo en medio de la pandemia de covid y una caída drástica de las ganancias podría causar más mal que bien, teme Vincent Subilia, de la Cámara de Comercio de Ginebra.

 

"Hoteles, restaurantes, son sectores que ya se enfrentan a grandes desafíos debido a la pandemia. Y esto podría poner en peligro su existencia", advierte Subilia.

 

Un restaurador, Stefano Fanari, le dijo a la televisión suiza que no creía poder pagar la factura.

 

Como jefe de cocina, su salario mensual oscila entre 5.000 y 6.000 francos mensuales.

 

"¿Cómo puedo continuar si tengo que pagar tanto a los lavavajillas? ¿Debería reducir sus horas?", preguntó Fanari.

 

"No me malinterpretes, no estoy en contra de que alguien gane 4.000 al mes. Pero hay un punto en el que no podemos pagar eso. Me sacrifiqué, trabajo 12 horas al día aquí . ¿Qué tengo que hacer?", dijo.

 

Decisión popular

El salario mínimo de Ginebra, sin embargo, se convirtió en ley no porque el gobierno lo impusiera, sino porque los ciudadanos lo propusieron como una "iniciativa popular".

 

Reunieron suficientes firmas para convocar un referendo sobre el tema, y ​​el 27 de septiembre los votantes dijeron que sí, por un abrumador 58% a 42%.

 

El sistema de democracia directa de Suiza significa que los votantes tienen la última palabra, por lo que el salario mínimo ahora es obligatorio.

 

A menudo, los ciudadanos suizos tienden a votar con mucha cautela cuando se trata de gastar dinero público. Pero en septiembre también respaldaron la introducción a nivel nacional de la licencia de paternidad remunerada de dos semanas.

 

Y, para Charly Hernández, estos movimientos son señales positivas de que, especialmente en tiempos tan difíciles, la gente en este país tan rico se cuida la una a la otra.

 

"Votaron a favor y estoy eufórico. Tenemos una democracia muy directa que es genial, pero lo que mucha gente no sabe es que la mayoría de las iniciativas de la gente son rechazadas", dice.

 

"Es excepcional que las cosas se aprueben, así que creo que las cosas están mejorando... Es verdad que a un ritmo lento, pero ese es el ritmo suizo", agrega.

 

La próxima prueba para los votantes será a finales de este mes, cuando los suizos decidan sobre una "iniciativa empresarial responsable".

 

Eso requeriría que las empresas con sede en Suiza asuman la responsabilidad legal y financiera por los abusos ambientales y de derechos humanos a lo largo de sus cadenas de suministro, en cualquier parte del mundo.

 

Un "sí" a eso podría costar mucho más que el salario mínimo más alto del mundo de Ginebra.

RESULTADOS ELECCIONES EE.UU. 2020: ¿POR QUÉ EL CONTEO VARÍA SEGÚN QUÉ MEDIO MIRES?

 

 


¿Por qué el conteo de los votos electorales en las elecciones de Estados Unidos no es el mismo en todos los medios?

 

Es muy posible que te sientas confundido al ver que el número de votos electorales que han conseguido Donald Trump y Joe Biden varía según el medio de comunicación que mires.

 

Esto se debe a que algunos sitios han proyectado que Biden gana en Arizona (es decir, 11 votos electorales adicionales) y en Wisconsin (otros 10 votos electorales más).

¿POR QUÉ EL CORONAVIRUS SE PROPAGA AHORA CON TANTA VELOCIDAD?

 Es la pregunta que todos nos hacemos. Qué ha pasado para que, en solo unas semanas, nos encontremos en una situación igual o peor a la que teníamos durante el confinamiento de primavera.

 

La velocidad de propagación nos sorprende y, aunque aún no tenemos todas las respuestas a la pregunta, en las últimas semanas se han hecho descubrimientos muy importantes que nos ayudan a entender qué está pasando.

 

Europa vive "un intenso y alarmante aumento" de muertes por covid-19 de casi el 40% en una semana, según la OMS

 

¿Es más contagioso el SARS-CoV-2 que otros coronavirus?

 

La respuesta es sí. Hay otros dos coronavirus muy similares que causan también una patología respiratoria muy grave: el SARS-CoV, que apareció en China en 2003, y el MERS, que se diseminó en Oriente Medio en 2012.

 

Ambos tenían una tasa de letalidad mucho mayor que el SARS-CoV-2 (murieron el 35% de los pacientes con MERS), pero su infectividad fue mucho menor. A pesar de los temores iniciales, ambos brotes se extinguieron sin causar la temida pandemia.

 

Pero, si son tan parecidos ¿por qué el coronavirus actual es tan sumamente contagioso, mientras que los otros no lo fueron?

 

La respuesta está en la inserción de cuatro aminoácidos. Solo cuatro.

 

Un virus, en realidad, actúa como un parásito que necesita introducirse dentro de una célula para replicarse.

 

Para entrar en ella, se acopla a una molécula presente en la superficie de la misma (su receptor) y, una vez anclado, este receptor hace de caballo de Troya al internalizarse y arrastrar consigo al virus hasta dentro de la célula.

 

Para que esto ocurra es necesario que la membrana del virus y la de la célula se fusionen, y ahí juegan un papel clave determinadas enzimas (proteasas) que favorecen este proceso.

 

Podríamos pensar que el SARS-CoV-2 es mucho más infeccioso que sus otros dos parientes próximos porque utiliza un receptor o proteasas diferentes. Pues no.

 

Usa el mismo receptor (la enzima convertasa de angiotensina-2, ACE-2), y también la misma proteasa (la proteasa transmembrana serina 2, TMPRSS2).

 

Entonces, ¿cuál es la diferencia? Volvemos a los cuatro aminoácidos que se han insertado en la proteína de la espícula (la "corona") del nuevo virus, y que no está presente en los anteriores.

 

Esos cuatro aminoácidos (Arginina-Arginina-Alanina-Arginina, RRAR), crean un nuevo sitio de corte sobre el que puede actuar otra proteasa diferente, la furina, muy activa y abundante en el pulmón.

 

Desde hace meses se sospechaba que este sitio era un elemento clave para explicar la mayor infectividad del SARS-CoV-2, pero solo recientemente hemos confirmado esta hipótesis.

 

En un interesante estudio se produjo en el laboratorio una variante del SARS-CoV-2 al que le habían eliminado estos cuatro aminoácidos, por lo que ya no existía el sitio de corte para la furina.

 

La variante resultante tenía una menor capacidad de infectar in vitro células de pulmón y también una menor capacidad de infectar animales modelo.

 

Los hámsteres infectados con la variante deleccionada tenían una enfermedad muy suave y el virus tenía una escasa capacidad de replicación, mientras que los animales infectados con el SARS-CoV-2 no manipulado sufrían una enfermedad grave.

 

Por tanto, este sitio de corte para la furina (los cuatro aminoácidos insertados) confiere una infectividad mucho mayor al virus causante de la covid-19 que la exhibida por sus antecesores de 2003 y 2012.

 

Pero eso no es todo. Datos muy recientes han demostrado que, como consecuencia del corte de la furina, se crea en el SARS-CoV-2 un segundo sitio, tampoco presente en sus antecesores, que favorece la infección al interaccionar con una nueva molécula: la neuropilina, que ayuda aún más a la entrada del virus.

 

Un pequeño cambio nos ha ocasionado un gran problema.


EL DESENLACE INCIERTO DE LAS ELECCIONES CALIENTA LAS CALLES DE EEUU

No había muchas dudas de que llegarían, sino más bien de cuándo lo harían y ya están aquí. El desenlace incierto de las elecciones en Estados Unidos, con dos bandos que temen que les roben las elecciones, ha puesto en marcha las protestas en varias capitales del país. Por el momento parecen ser más numerosas las movilizaciones de los simpatizantes demócratas, pero todo podría cambiar si Donald Trump pierde los comicios.

 

El presidente sigue avivando el fantasma del fraude y llamando a sus seguidores para que defiendan la integridad del escrutinio, la misma que él ha socavado al lanzar una ofensiva legal que cuestiona los rudimentos básicos del proceso electoral y la limpieza de los recuentos. Entre medio, crece la desinformación y las lecturas apocalípticas de lo que podría implicar la victoria de uno u otro. 

 

 

La presión del trumpismo se ha trasladado a los centros de procesamiento de votos en estados como Nevada, Arizona y Michigan, tres de los que decidirán las elecciones. Docenas de seguidores del presidente se concentraron el jueves a las puertas de uno de esos centros en el norte de Las Vegas para denunciar un supuesto fraude electoral al grito de "paren el robo".

 

Entre la multitud anónima, había algunos notables del partido, como el presidente de la Unión Conservadora Americana, Matt Schlapp, o el ex director interino de la inteligencia nacional, Eric Grenell. Pero fue el antiguo fiscal general de Nevada, el republicano Adam Laxalt, quien le puso más pimienta al griterío. Sin aportar ninguna prueba, Laxalt dijo que ha votado allí gente muerta y de otros estados. "Le pedimos al juez que se dejen de contar los votos debido a todas estas irregularidades".

 

También en Phoenix (Arizona) volvieron a concentrarse los seguidores del presidente, después de que muchos de ellos se presentaran la víspera con armas largas y pistolas en las inmediaciones de un centro de recuento de votos. Una imagen similar a la que se dio en Detroit (Michigan).

 

La teoría del fraude sigue alimentada desde buena parte del universo mediático conservador. "Desde carteros que cambian la fecha del matasellos del voto por correo a gente fallecida en 1984 que aparece entre los registros de votantes, las pruebas sobre el robo son abundantes", titulaba Infowars, el portal de Alex Jones, el rey de las conspiraciones. Un Jones que está vendiendo a sus millones de radioyentes que Joe Biden es un agente encubierto de China que estaría preparándose para hacer de EE UU un satélite totalitario de Pekín.

 

Todavía más audiencia tiene Fox News y Tucker Carlson, uno de sus presentadores estrella. "Si los demócratas ganan la Casa Blanca y el Senado, el país que conocíamos hasta ahora dejará de existir. No porque los demócratas tengan malas ideas, que las tienen, sino porque planean imponer un sistema totalmente nuevo sobre nuestro país", dijo en su programa del miércoles por la noche. Son declaraciones como esas las que fomentan la paranoia de los conservadores, no muy distintas al catastrofismo que vende Trump. 

 

Pero también el universo demócrata está nervioso al ver como sus rivales tratan de litigar los recuentos en los tribunales. Con más gente que sus rivales, sus protestas se dejaron sentir el miércoles por la noche en Portland, Nueva York, Filadelfia o Chicago. En Minneapolis, la ciudad donde murió George Floyd hace unos meses asfixiado por la rodilla de un policía, más de 500 personas fueron arrestadas por marchar por una carretera interestatal. "Nuestro foco es impedir que Donald Trump le robe estas elecciones al pueblo estadounidense", le dijo a ‘The New York Times” una abogada que participó en las marchas.

 

Portland ha sido un polvorín en los últimos meses de protestas raciales. Los anarquistas tienen predicamento en la ciudad. Y el miércoles cientos de personas marcharon para pedir que se cuente hasta el último voto y se impida a los republicanos subvertir el resultado de las elecciones. Hubo enfrentamientos con la policía y decenas de arrestos. Los agentes confiscaron armas, munición, petardos, un cuchillo y varias máscaras de gas, según la oficina del sheriff.

 

La gobernadora de Oregón llamó al despliegue de la Guardia Nacional, después de muchos meses de algaradas casi ininterrumpidas. "Es importante que confiemos en el proceso y un sistema que ha garantizado elecciones libres y justas en este país durante décadas, incluso en tiempos de grandes crisis", afirmó la gobernador

LOS PROFESORES DENUNCIAN GRAVES CARENCIAS EN EL ESTRENO ESCOLAR

 

Quizás para que no parezca que sus quejas carecen de realismo, CCOO decidió, durante la primera semana del curso 2020-2021, consultar a los profesores sobre sus condiciones de trabajo. Y así, con cifras y testimonios, no solo opiniones, este sindicato llega a la conclusión de que los profesionales de la docencia están realizando su trabajo en unas condiciones muy mejorables. Por ejemplo: en tres de cada cuatro aulas no se puede mantener la distancia de seguridad de metro y medio, el 40% de las clases de primaria superan la ratio de 20 alumnos y el 27% de los 1.750 encuestados asegura que a su centro no han llegado las mascarillas higiénicas prometidas.

 

Es habitual que los sindicatos de la enseñanza sean duros con el Departament d'Educació, con indiferencia de quién ostente esa cartera. Aunque es cierto que en tiempos de recortes, a partir del 2010, con Irene Rigau al frente, su nivel de ira tocó techo. Siguen enfurecidos porque el inconformismo forma parte de su ADN y de su estrategia, pero es menos habitual que acompañen el mensaje de la opinión directa de los interesados. CCOO llega a la conclusión de que los medios desplegados por el Govern "son claramente insuficientes para hacer frente a las circunstancias excepcionales de este curso". Por ello, reclaman, es necesario "iniciar un verdadero proceso negociador para asegurar el derecho a una educación segura para todos".

 

Limpieza y menos niños

La ausencia de diálogo con la 'conselleria' de Josep Bargalló, amén de las quejas sobre recursos y condiciones laborales, es otro de los clásicos en esta batalla entre la Generalitat y sindicatos de la educación pública. Sus demandas en tiempos de pandemia, de sobra conocidas: reducción de ratios, promoción de salidas culturales y ocio con la finalidad de esponjar los centros educativos, incrementar la limpieza y desinfección de las escuelas y protección de todo el personal con las medidas adecuadas.

 

Los 1.750 profesionales que han respondido la encuesta trabajan en 1.246 centros distribuidos en 284 municipios. Una muestra ciertamente representativa. A la pregunta de su han llegado las mascarillas FFP2 solicitadas por los sindicatos, un 57,7% de los profesores dicen que no. Un "dato preocupante", según CCOO, a pesar de que el secretario de Salut Pública, Josep Maria Argimon, aseguró semanas atrás que este nivel de protección no es necesario en la enseñanza, y que con las quirúrgicas están ya protegidos. Otro 37,8% dicen que el gel hidroalcohólico proporcionado no es suficiente, por un 58,5% que sí lo ven bien.

 

El 74,4 de los docentes dicen que no es posible mantener la distancia de metro y medio en el aula

Especialmente sangrante es el asunto de la distancia de seguridad, puesto que el 74,4% de los entrevistados asegura que no hay manera física de garantizar esa separación. Educació, sin embargo, siempre se ha escudado en la idea de los grupos burbuja para garantizar el buen funcionamiento y la continuidad de los centros educativos. Es decir, que no es tan importante el espacio entre estudiantes, siempre difícil de controlar, como el estancamiento de las aulas, de manera que si se produce un positivo, solo se va a casa ese grupo. Respecto a la limpieza de los baños, el sindicato denuncia que solo el 4,1% de los encuestados aseguran disponer de una desinfección constante, y el 30,9% dicen que ese repaso a fondo solo se hace una vez al día. La mayoría, un 45,6%, sostienen que los lavabos se limpian en dos ocasiones cada jornada.

 

Límite legal

La ratio es quizás uno de los puntos más inquietantes. En el momento en el que Salut ha limitado los encuentros a seis personas, en el 41% de las clases de primaria hay más de 20 alumnos, el límite legal. En infantil, el 39% también superan esa cifra, mientras que en secundaria solo el 3,42% de los grupos están por encima del límite establecido para estas edades (30). En FP y bachillerato no llegan al 1%, mientras que la formación de adultos, casi el 52% de los grupos tienen más de 24 estudiantes.

 

De los 1.750 entrevistados, cerca de 800 añadieron algún comentario en la encuesta. Giran en torno a las carencias de material y recurso humanos, y coinciden en el gran esfuerzo que está haciendo tanto la comunidad educativa como la dirección de las escuelas. Pasadas dos semanas, o unas cuantas más, sería interesante volver a realizar la encuesta. Por si eran los errores propios del estreno o estamos ante un fallo del sistema.

BIDEN SE ACERCA A LA VICTORIA Y TRUMP PLANTEA UNA BATALLA JUDICIAL

 

Estados Unidos no se ha rebelado contra la deriva moral de los últimos cuatro años, la depreciación de su democracia ni la mala educación que ha contaminado la Casa Blanca. El país ha salido de las elecciones más trascendentales de los últimos tiempos tan fracturado en dos mitades como lo estaba antes de los comicios y acechado por la amenaza latente de una larga batalla judicial para certificar a su ganador. El resultado en seis estados sigue en el aire, pero a medida que pasan las horas aumentan las opciones para que el demócrata Joe Biden se convierta en el próximo presidente. Nada hace presagiar que será un camino fácil, después de que Donald Trump se atribuyera la victoria mucho antes de conocerse el resultado, denunciara un fraude fantasma y moviera ficha para impulsar nuevos recuentos en varios estados.

 

Ese ataque a la legitimidad de la democracia estadounidense no tiene precedentes, por más que el republicano lleve meses telegrafiándolo. Pero tampoco debería extrañar viniendo de un dirigente que ha utilizado el cargo para enriquecerse, que siente fascinación por los dictadores y desprecia la verdad de forma sistemática. Más de 22.000 mentiras o afirmaciones falsas desde que comenzó su presidencia, según el recuento de ‘The Washington Post’. "Esto es un fraude contra el público estadounidense. Una vergüenza para nuestro país. Nos estábamos preparando para ganar estas elecciones y, francamente, las hemos ganado", dijo la madrugada del martes cuando los resultados inicialmente muy favorables a su candidatura empezaban a enfriarse. 

 

Cambio de color

Eso mismo habían previsto los observadores: una marea inicial roja que poco a poco se iría cubriendo del azul demócrata. Esencialmente porque el voto anticipado en varios de los estados decisivos se ha contado después del emitido durante la jornada electoral. Y ese voto por correo favorece abrumadoramente a Biden porque sus seguidores le tienen más respeto a la pandemia, tal y como confirmaron los sondeos a pie de urna. "No me corresponde a mí ni a Trump declarar al ganador de estas elecciones", dijo el demócrata la noche del martes en un breve discurso desde Delaware. "La decisión es del pueblo estadounidense".

 

Biden le daba la vuelta a Arizona por primera vez en tres lustros, se ha impuesto en Wisconsin por menos del 1% de los votos y Michiga,  acaricia la victoria en Nevada y no descarta dar la sorpresa en Georgia. A medida que algunos de esos estados cambiaban de color el miércoles, repuntaban las bolsas de Wall Street, toda una señal de que no se han creído la cantinela del presidente, que ha vaticinado un descalabro de los mercados si su rival conquista la Casa Blanca. "Biden va camino de ganar estas elecciones", dijo el miércoles su jefe de campaña. 

 

En muchos de esos estados los márgenes son insignificantes, unas decenas de miles de votos, a pesar que el veterano político del establishment ha obtenido más sufragios que ningún otro candidato en la historia del país. Más de 70 millones, superando el récord anterior de Barack Obama en 2008. Pero esa cifra representa solo el 50.2% del total frente al 48.1% de Trump. Esos números explican por qué no se han cumplido las mejores expectativas demócratas para arrasar en estos comicios, aunque esta vez nadie amagó nunca con descorchar el champán antes de tiempo. 

 

El margen de error

Tampoco los encuestadores han errado como hace cuatro años porque en, gran medida, sus predicciones, más favorables a Biden de lo que refleja el resultado final, estaban dentro del margen de error de los sondeos. El golpe en la mesa de los estadounidenses para repudiar a Trump no ha sucedido. Y eso que estas elecciones eran más un plebiscito sobre su figura una apuesta entre dos visiones del mundo. Ni siquiera en el Congreso parece que las cosas vayan a cambiar demasiado. Los demócratas no han conseguido aumentar significativamente su dominio de la Cámara de Representantes, mientras que todo apunta a que los republicanos salvarán el Senado, lo que garantiza otros cuatro años de bronca y bloqueo. 

 

Pero antes de llegar allí habrá que saber quién será el próximo presidente. Trump ya ha pedido un nuevo recuento en Wisconsin "por irregularidades en varios condados" y su campaña sopesa hacer lo mismo en Nevada, donde la diferencia con el 86% escrutado es solo de 8.000 votos. En Michigan ha demandado al estado para que frene el recuento hasta que se permita "un mayor acceso" a sus observadores. Y ha pedido al Tribunal Supremo que intervnga en el recuento de Pensilvania. Y es solo el principio porque antes de la jornada electoral ya había un sinfín de demandas en los tribunales relacionadas con el voto anticipado.  

 

Desde su partido se sigue confiando en la victoria, un escenario todavía probable dados los estrechísimos márgenes del resultado. Pero pocos le están siguiendo hasta ahora el juego hiperbólico del fraude por defecto. "Lo que el presidente quiere es asegurarse de que cada voto legal se cuenta", dijo el líder republicano en la Cámara Baja, Kevin McCarthy. En realidad, lo que quiere Trump es lo contrario, invalidar el mayor número de sufragios posibles.

 

La pandemia, la crisis y las armas

Es probable que el presidente opte por calentar las calles mientras se mantiene la incertidumbre judicial. Los mensajes de su campaña enviados el miércoles a sus votantes así lo sugieren. "Os necesito. ¡La izquierda va a tratar de robar estas elecciones! Os pido que os levantéis y contrataquéis".

 

No son buenas noticias para un país que se muerde a estas horas las uñas y teme que el bando contrario le levante lo que considera suyo. Un país acechado por la pandemia, sumido en la peor crisis económica en casi un siglo y atenazado por las convulsiones raciales. También armado hasta los dientes y sin apenas confianza en las instituciones.