viernes, 5 de septiembre de 2014

El cura español detenido en El Salvador por nexos con las maras sale de la cárcel *La granada*

San Salvador.- El sacerdote español detenido en El Salvador por introducir objetos prohibidos para las maras en una cárcel de El Salvador fue condenado este jueves a dos años y medio de prisión después de que se confesara culpable del delito. Al haber sido sentenciado a menos de tres años, Antonio Rodríguez, conocido como el padre Toño, podrá cumplir su pena en libertad condicional. 

La justicia consideró que mantenía relación con Carlos Mujica o Viejo Lin, uno de los jefes de la mara Barrio 18, una de las más fuertes y criminales de El Salvador. El padre Toño, según la fiscalía antimafia, facilitó a los mareros teléfonos móviles. En la audiencia de este jueves el sacerdote confesó el delito, por lo que el juez consideró que había colaborado y le disminuyó la sanción a dos años y medio de libertad vigilada.

Después de escuchar la sentencia que le otorga la libertad condicional, el padre Toño expresó que se había sentido“muy querido a lo largo de los 15 años que lleva trabajando en el país. "En 15 años, todo lo que he hecho ha sido en nombre de la paz y el beneficio común. Hoy soy libre, me siento un hombre justo. Yo no soy el gran problema de la seguridad en el país, hay otros problemas que se deben combatir y no hay que perder el tiempo, como se dice en El Salvador, en babosadas, y empecemos a utilizar el músculo de la cabeza para trabajar en pro de la paz", dijo.




El juez estableció que el cura Rodríguez no podrá ingresar a centros penales ni a calabozos policiales en El Salvador. Además, tiene prohibido relacionarse con personas pertenecientes a maras o pandillas. No obstante, el juez también determinó que el padre podrá gozar de libertad migratoria, es decir, puede viajar sin restricciones.Continuó a la salida de la audiencia judicial: "Me siento un hombre inocente. Voy a descansar dos años como me lo ha pedido el juez y voy a dedicarme a pensar, a viajar, a leer muchos libros y dedicarme unos años a mi familia, porque llevo 15 años trabajando en el país y se me ha creado un desgaste físico y psíquico”.



Medio centenar de personas se congregaron en las afueras del juzgado especializado de Instrucción de la ciudad de Santa Ana para apoyar al sacerdote. Los manifestantes pasaron bajo el sol todo el tiempo que duró la audiencia. Rezaron y cantaron alabanzas y gritaron consignas contra el fiscal general Luis Martínez. Cuando Carlos Martín, delegado de la Congregación de la Pasión en El Salvador, anunció que el sacerdote había quedado en libertad, la muchedumbre estalló en júbilo, pero el momento más apoteósico para ellos se vivió cuando el padre Toño abandonó el juzgado a bordo de una patrulla policial. Sus seguidores no pudieron verle de cerca.

El padre Toño reside en El Salvador desde del año 2000; desde entonces es párroco de la Iglesia San Francisco de Mejicanos, en los suburbios de San Salvador. Es director, desde entonces, del Servicio Social Pasionista (SSP) que se encarga de ayudar a la prevención de la violencia y a la reinserción de jóvenes pandilleros. Por eso la fiscalía salvadoreña lo vinculó con las pandillas. Un abogado de la defensa, Nelson Flores, dijo a Efe que regresará a España. Su familia reside en Daimiel, un pueblo de Castilla-La Mancha.

El Salvador es el cuarto país más peligroso del mundo por sus altas tasas de homicidio, de más de 40 por cada 100.000 habitantes, según las Naciones Unidas (ONU). Oficialmente se reconoce a las pandillas o maras –cuya fundación se registra en la ciudad estadounidense de Los Ángeles en la década de 1980- como la mayor generadora de homicidios, extorsiones y violaciones sexuales.

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